10 May A todas las madres firmantes de paz
En el marco del Día de las Madres, hoy rendimos un homenaje a las mujeres firmantes de paz que, después de haber transitado caminos marcados por la guerra, hoy construyen nuevas historias desde el amor, el cuidado y la esperanza. Mujeres que son madres, lideresas y tejedoras de comunidad, y que han convertido sus experiencias de vida en fuerza colectiva para transformar los territorios.
Ser madre y firmante de paz significa levantarme todos los días con la convicción de que mis hijos e hijas crecerán en un país distinto, donde la violencia no sea el camino y donde la esperanza tenga más fuerza que el miedo
Ser madre en el proceso de reincorporación significa mucho más que criar. Significa reconstruir proyectos de vida, sanar heridas, abrir caminos de reconciliación y sembrar oportunidades para las nuevas generaciones. Cada hijo e hija representa una apuesta por un futuro diferente, donde la paz sea posible y donde las comunidades puedan vivir con dignidad.
Son mujeres que sostienen hogares y procesos colectivos al mismo tiempo. Mujeres que lideran con sensibilidad y fortaleza, que enseñan que la paz no solo se firma en acuerdos, sino que también se construye día a día: en el hogar, en la crianza, en el trabajo comunitario y en cada gesto de solidaridad.
Hablar de las madres firmantes de paz es reconocer historias de resistencia y valentía. Es reconocer a mujeres que, pese a las dificultades, continúan apostándole a la reconciliación y al fortalecimiento del tejido social. Su papel ha sido fundamental para mantener viva la esperanza en los territorios y para demostrar que la paz se construye desde el cuidado y el amor por la comunidad.
La maternidad me dio nuevas razones para seguir construyendo paz. Hoy mi mayor sueño es que las nuevas generaciones puedan vivir con dignidad, oportunidades y tranquilidad en sus territorios.
En este Día de las Madres exaltamos su capacidad de seguir adelante, de cuidar la vida y de convertirse en ejemplo de transformación para sus familias y comunidades. A todas las madres firmantes de paz, hoy les damos las gracias por sembrar esperanza, dignidad y paz en cada territorio que habitan.
Porque su lucha, su liderazgo y su amor siguen siendo semillas de futuro para Colombia.
Nosotras, las madres firmantes, hemos aprendido a transformar el dolor en fortaleza. Cada esfuerzo que hacemos por nuestras familias también es un aporte a la reconciliación y al futuro de nuestras comunidades. Construir paz también es criar con amor, enseñar respeto y sembrar valores en nuestros hijos e hijas. Desde nuestros hogares y procesos comunitarios seguimos apostándole a la vida y a un país más humano
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