Tejer la paz con manos diversas

Tejer la paz con manos diversas

Tejer la paz con manos diversas, de género, de dignidad y de reincorporación en los territorios

En los territorios donde la guerra dejó huellas profundas, hoy se abren caminos que hablan de transformación, dignidad y esperanza. Allí, donde antes predominaban las dinámicas del conflicto, emergen procesos colectivos liderados por mujeres y diversidades que han decidido apostarle a la vida, a la organización y a la construcción de paz. Este es el caso del fortalecimiento del Comité de Género MUJERSER, impulsado por firmantes de paz de la organización Cooptfjpaz en el municipio de Icononzo departamento del Tolima, un proceso que va mucho más allá de lo productivo y se instala en el corazón de la reincorporación con enfoque de género.

Este espacio, acompañado por el Consejo Nacional de Reincorporación Componente Comunes y articulado al proyecto Impulso Colectivo Acelerando la paz productiva, implementado por la Corporación Organización El Minuto de Dios, representa una apuesta integral donde confluyen la autonomía económica, la exigibilidad de derechos, el fortalecimiento organizativo y la construcción de tejido social.

Hablar de reincorporación con enfoque de género implica reconocer que la experiencia de la guerra y la paz no ha sido igual para todas las personas. Las mujeres y las diversidades sexuales han enfrentado violencias diferenciadas, exclusiones históricas y barreras estructurales que no desaparecen automáticamente con la firma del Acuerdo de paz, por el contrario, requieren de acciones afirmativas, procesos sostenidos y espacios seguros que permitan reconstruir proyectos de vida con dignidad.

En este contexto, MUJERSER se posiciona como un escenario político y comunitario donde las mujeres y personas LGTBIQ+ no solo participan, lideran la transformación comunitaria, en este espacio se reconocen como sujetas de derechos, donde comparten sus experiencias y donde construyen colectivamente herramientas para transformar sus realidades.

Antes no tenía claro qué quería hacer, hoy sé que puedo tener un proyecto de vida, que puedo aportar a mi comunidad y que no estoy sola

Uno de los elementos centrales de este proceso ha sido la apuesta por la confección como iniciativa productiva, sin embargo, reducir este espacio a un ejercicio económico sería desconocer su verdadera profundidad, aquí, cada puntada es también un acto político, cada prenda elaborada es una manifestación de autonomía, resistencia y construcción de identidad.

La confección se convierte en un lenguaje común que permite encontrarse, dialogar y proyectarse, es un medio para generar ingresos, sí, pero también una herramienta para fortalecer la autoestima, reconstruir confianzas y consolidar procesos organizativos.

El fortalecimiento de MUJERSER ha permitido que confluyan distintas trayectorias de vida, mujeres firmantes de paz, integrantes de la comunidad y personas de la población LGBTIQ+, esta gran diversidad enriquece el proceso y plantea retos importantes en términos de inclusión, reconocimiento y construcción de consensos.

Para nosotras, como personas diversas, estos espacios son fundamentales. Aquí podemos ser quienes somos, sin miedo, sin prejuicios y aportar desde nuestras experiencias, este taller nos ha permitido encontrarnos, reconocernos y entender que nuestras luchas están conectadas.

La construcción de paz con enfoque de género implica precisamente esto, reconocer las diferencias, y construir desde ellas, implica generar espacios donde todas las voces tengan lugar, donde se cuestionen las desigualdades y donde se promuevan relaciones más equitativas.

A pesar de que se han logrado avances, los desafíos siguen siendo significativos, la estigmatización hacia las y los firmantes de paz, las brechas de género, las limitaciones en el acceso a recursos y las dificultades para garantizar la sostenibilidad de los proyectos son algunos de los obstáculos que aún persisten en la reincorporación, además, las personas LGBTIQ+ continúan enfrentando discriminación y exclusión, lo que hace aún más necesario fortalecer espacios como MUJERSER.

No es fácil, a veces sentimos que los esfuerzos no son suficientes, pero seguimos porque creemos en lo que estamos construyendo, lo más importante de este proceso es que nos está dando herramientas para defender nuestros derechos, para participar y para ser escuchadas.

La experiencia de MUJERSER demuestra que la reincorporación con enfoque de género no es un concepto abstracto, sino una práctica concreta que se construye día a día en los territorios, es en estos espacios donde la paz se vuelve tangible, donde se materializa en acciones, en relaciones y en procesos colectivos, este proceso evidencia que la paz no se limita a la ausencia de violencias, implica la construcción de condiciones para una vida digna, equitativa y libre de discriminación, busca reconocer el papel de las mujeres y las diversidades como sujetas políticas, como lideresas y como constructoras de paz.

MUJERSER es mucho más que un proyecto productivo, es un proceso de transformación social, una apuesta por la vida y un ejemplo de que incluso en los contextos más difíciles, es posible construir esperanza.

La paz se cose, se teje y se construye con manos diversas, la dignidad no se negocia se ejerce.

En cada mujer y en cada persona diversa que lidera procesos comunitarios, hay una fuerza imparable que sigue abriendo caminos hacia un país más justo, incluyente y en paz.

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