Donde rueda el balón, florece la paz

Donde rueda el balón, florece la paz

Donde rueda el balón, florece la paz, Tierra Grata le apuesta al futuro de sus hijos e hijas de la paz

Paz que se juega en equipo, deporte, compromiso y reconciliación en Tierra Grata

En el ETCR de Tierra Grata, la paz sigue tomando forma en los territorios a través de iniciativas que unen a la comunidad y abren caminos para las nuevas generaciones. El pasado 1 de abril, gracias al apoyo de la Fundación Kunna, la Cámara de Comercio de Valledupar y el Alianza Fútbol Club, se vivió una jornada inolvidable en el Estadio Armando Maestre Pavajeau.

Allí, las niñas y los niños fueron protagonistas, compartieron con deportistas profesionales, hicieron parte del acto protocolario, disfrutaron del partido Alianza vs Pasto y en un momento que quedará en su memoria, jugaron fútbol  en la misma cancha durante el entretiempo.

Estos espacios en los que hijos e hijas de firmantes de paz han venido participando hacen parte de un valioso proceso donde el deporte, se convierte en una herramienta de transformación, aprendizaje y esperanza.

Estos espacios son muy importantes porque les muestran a nuestros niños y niñas que sí hay otros caminos, que pueden soñar y construir un futuro diferente - Participante de la comunidad

Este proyecto ha permitido que los y las jóvenes compartan con jugadores profesionales del Alianza Fútbol Club, acercándose no solo al juego, sino también a la disciplina, el trabajo en equipo y los valores que promueve el deporte. Han tenido la oportunidad de observar de cerca el trabajo del cuerpo técnico, escuchar sus orientaciones y comprender que el deporte también es un camino de vida.

Me gustó mucho cuando entramos a la cancha, sentí nervios, pero también mucha alegría. Quiero seguir entrenando para algún día estar ahí como ellos - Hija de la paz

Más que una experiencia deportiva, fue un encuentro que reafirma el valor del deporte como motor de reconciliación, inclusión y construcción de paz. En cada pase, en cada jugada y en cada sonrisa, se evidencia que el fútbol puede ser un puente para sanar, unir y proyectar futuros distintos.

Fue el mejor día de mi vida, nunca pensé que iba a jugar en un estadio y conocer a jugadores profesionales, ahora mas que nunca quiero ser futbolista y ayudar a mi familia, ya que el fútbol me hace feliz, quiero seguir jugando para que más niños tengan esta oportunidad

Apoyar estos procesos es fundamental, el deporte, la educación y el amor son pilares que permiten sembrar en las nuevas generaciones sueños posibles, alejados de la violencia y más cerca de la vida digna.

Hoy, en Tierra Grata, el balón rueda con esperanza, y cada niña y niño que juega lo hace con la convicción de que la paz también se construye en la cancha.

En Tierra Grata queda claro que la paz no es un concepto abstracto, sino una realidad que se construye con oportunidades concretas, cada niña y niño que pisa la cancha, que aprende, que sueña, está dando un paso firme hacia un futuro distinto, lejos de la violencia y lleno de posibilidades.

El deporte no solo forma talentos, forma ciudadanos, fortalece comunidades y siembra esperanza, apostarle a estos procesos es garantizar que las nuevas generaciones crezcan con dignidad, propósito y amor por la vida.

Porque cuando los niños y niñas eligen el balón, los territorios y las comunidades cosechan la paz.

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